Mesa redonda: el futuro de la educación de adultos en la Comunidad de Madrid
El 28 de Mayo de 2010 celebramos una Mesa Redonda sobre 'El futuro de la Educación de Adultos en la Comunidad de Madrid'. Se trataba de uno de los actos con los que conmemorábamos el 25º Aniversario de la creación de nuestro Centro.
Para hablar de futuro pedimos la presencia de quienes, al final de todo, pueden cambiar las cosas. Así que llamamos a los Portavoces de Educación de los tres grupos políticos (PP, PSOE e IU) que nos representan en la Asamblea de Madrid. Acudieron Fátima Peinado (PSOE) y Lali Vaquero (IU) y, por problemas de salud, se excusó el representante del PP.
Las diputadas abrieron sus intervenciones con críticas al Gobierno de la Comunidad de Madrid en materia de Educación de Adultos, principalmente porque estos Centros son, desde hace tiempo, incapaces de absorber la demanda de ciudadanos que anualmente solicitan matricularse. Criticaron la escasez de medios y los recortes de profesorado. Abogaron, cada una con sus matices, por un modelo de Educación de Adultos más coordinado con la Formación Profesional y más basado en el propio entorno. Destacaron la importancia que había llegado a tener en Educación de Adultos la enseñanza de Español para Inmigrantes y propusieron mayor atención a este fenómeno con acuerdos generalizados con las Escuelas Oficiales de Idiomas y el Instituto Cervantes.
El aforo estaba completo. Nos acompañaron varios concejales del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, pertenecientes a cada uno de los grupos políticos. Asistieron estudiantes y profesores. Entre estos últimos nos acompañaron los directores de varios Centros de la Comunidad. A la hora del debate, los profesores resaltaron la incapacidad que tienen los Centros de Adultos para matricular a todos los estudiantes que quieren estudiar: no hay plazas para todos, se han ido recortando profesores en los últimos años y los claustros son cada vez más provisionales. Muchos Centros, como el nuestro, no tienen oferta de Formación Profesional. Pidieron a los diputados mucha mayor atención y echaron de menos más unión entre los centros para afrontar los problemas.
El acto duró dos horas. Aunque se trataba de un aniversario, no hubo ni autocomplacencia ni nostalgia. Tras los agradecimientos finales, quedó en el aire una sensación algo inquietante: la de que el futuro se presenta sombrío si no se empiezan a cambiar las cosas pronto, y de manera sostenida.
Javier Ocaña